¿Cuánto necesito invertir?
No hay un mínimo fijo en la ley ni en el reglamento. La prueba es de proporcionalidad: la inversión debe ser sustancial en relación con el costo total de comprar o construir su negocio específico, y el negocio debe ser más que marginal. Un negocio de servicios puede calificar con una suma modesta plenamente comprometida; una operación de manufactura exige mucho más. Lo que decide los casos no es la cifra de portada, sino si el dinero es real, rastreable, está en riesgo y alcanza para poner la empresa en operación.
¿Puede trabajar mi cónyuge? ¿Y mis hijos?
Su cónyuge puede trabajar por virtud del estatus, sin necesidad de un permiso de trabajo aparte, y puede trabajar donde sea, no solo en su negocio. Los hijos menores de 21 años pueden vivir y estudiar en Estados Unidos, pero no trabajar, y dejan de ser dependientes E-2 al cumplir 21, lo que conviene planear con tiempo. El cónyuge y los hijos toman estatus de dependiente E-2 sin importar su propia nacionalidad.
¿Cuánto tiempo puedo quedarme?
Mientras la empresa opere y califique. Las admisiones corren de dos años a la vez, las prórrogas llegan en tramos de dos años sin tope total, y la visa misma puede emitirse hasta por cinco años según el calendario de reciprocidad de su país. Es común pasar décadas en estatus E-2. La disciplina está en que cada renovación vuelve a probar el caso.
Mi país no está en la lista de tratados. ¿Qué opciones tengo?
La lista de tratados lo decide todo: sin un tratado que califique no hay E-2. Las alternativas dependen de su situación y pueden incluir la O-1A para quienes tienen una trayectoria profesional sólida, la L-1 para ejecutivos que se transfieren desde un negocio que usted ya posee en el extranjero, o la vía del inversionista inmigrante EB-5 con un nivel de inversión mucho más alto. Le diremos cuál encaja realmente, si alguna lo hace.
¿La E-2 es un camino a la residencia permanente?
Por sí sola no. Es un estatus de no inmigrante que exige intención de salir del país, y puede renovarse indefinidamente sin llevar nunca a otro lado. Los inversionistas sí pasan a la residencia permanente, casi siempre por EB-5, y el momento y el foro importan lo suficiente como para que la conversación empiece años antes de que usted quiera la tarjeta.